Los riesgos no esperan… y el proyecto tampoco

Imagina esto: estás liderando un proyecto que va viento en popa. El cronograma se cumple, el equipo está alineado y el cliente parece feliz. Pero, de un momento a otro, el proveedor principal se retrasa, el presupuesto empieza a estirarse y los entregables se descarrilan. Lo que parecía “un pequeño detalle a revisar luego” se convirtió en el principio del caos.
¿Te suena familiar?
Esto pasa cuando los riesgos no se identifican a tiempo. Y aunque no podemos evitar todos los imprevistos, sí podemos prepararnos para ellos.
Detectar los riesgos al inicio de un proyecto no es solo una buena práctica; es una habilidad crítica que puede marcar la diferencia entre entregar con éxito o apagar fuegos en modo supervivencia. La gestión de riesgos efectiva empieza desde el primer paso del proyecto, y no se detiene hasta el cierre.
Este artículo es una guía práctica para ayudarte a desarrollar esa mirada anticipada: cómo identificar los riesgos antes de que se conviertan en problemas, qué técnicas usar, cómo involucrar a tu equipo y por qué esta práctica construye proyectos más sólidos, confiables… y menos estresantes.
¿Por qué importa identificar riesgos temprano?
Evita sorpresas (caras)
Los problemas que llegan sin aviso suelen resolverse con soluciones de emergencia… y esas, casi siempre, cuestan más. Según el PMI, cuanto más tarde detectes un riesgo, más caro será resolverlo.
Gana confianza del cliente y stakeholders
Ver que el equipo gestiona activamente los riesgos genera confianza. Y fortalece tu reputación como PM.
Mantiene el proyecto en marcha
Si el riesgo se anticipa, se mitiga. Si no, puede frenar el proyecto o incluso hacerlo perder una oportunidad clave.
Tipos de riesgos que pueden aparecer
Para identificar riesgos, primero hay que entender las categorías más comunes:
- Estratégicos (alineación con objetivos de negocio)
- Técnicos (tecnología, integraciones, obsolescencia)
- Operativos (recursos, procesos, desempeño del equipo)
- Externos (proveedores, clima, legislación)
- Financieros (presupuesto, tipo de cambio)
- Reputacionales (impacto en imagen, cliente, usuario final)
- Conocerlas ayuda a hacer un mapeo más claro y estructurado.
¿Cuándo empezar?
Desde el día uno. No hay que esperar a la ejecución o al primer susto. La identificación de riesgos debe hacerse en cada etapa:
- Inicio: Riesgos relacionados al caso de negocio y su viabilidad.
- Planificación: Presupuesto, cronograma y asignación de recursos.
- Ejecución: Desempeño, calidad, comunicación y carga operativa.
- Monitoreo: Riesgos por cambios, errores o falta de control.
- Cierre: Entregables, documentación, satisfacción de stakeholders.
Herramientas para identificar riesgos desde el inicio
1. Lluvias de ideas
Junta al equipo, suelta ideas sin juicio y documenta todo. Mejor aún si lo facilita alguien neutral y se incluyen voces de diferentes áreas.
2. Análisis FODA
Perfecto para ver los riesgos desde lo interno y lo externo: debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades.
3. Entrevistas con expertos
Habla con quienes ya han vivido proyectos similares. Haz preguntas como:
- ¿Qué fue lo más retador?
- ¿Qué salió mal?
- ¿Qué no volverías a hacer?
4. Checklists de riesgos
Usar listas ya probadas por la industria puede ahorrarte tiempo y abrirte los ojos a riesgos comunes que a veces pasamos por alto.
Ejemplos de checklist:
- ¿Las necesidades están bien documentadas?
- ¿Los recursos están asegurados?
- ¿Dependemos de terceros?
5. Análisis de supuestos
Todo lo que asumimos, puede fallar. Ejemplos:
- “El proveedor entregará a tiempo.”
- “El equipo ya domina esta tecnología.”
- “El mercado no va a cambiar durante el proyecto.”
6. Lecciones aprendidas
Si ya lo viviste antes, úsalo. Revisa post-mortems de otros proyectos:
- ¿Qué no se anticipó?
- ¿Qué sí funcionó para mitigar?
7. Estructura de descomposición de riesgos
Es como un mapa jerárquico de categorías de riesgo. Ayuda a no dejarse nada por fuera y es clave en proyectos grandes o complejos.
Señales de que un riesgo está al acecho
Algunos riesgos mandan señales antes de explotar. Un entregable atrasado, un proveedor que ya falló antes, un recurso que se empieza a desenfocar... hay que saber leer esas alertas.
Involucra a tus stakeholders
Mientras más ojos estén atentos, mejor. Algunas formas de involucrarlos:
- Encuestas estructuradas
- Talleres colaborativos
- Entrevistas uno a uno
- Asignación de “dueños del riesgo” por área
Crea tu registro de riesgos
Una vez identificados, centralízalos en un risk register. Incluye:
- ID del riesgo
- Descripción
- Categoría
- Probabilidad (Alta / Media / Baja)
- Impacto (Alto / Medio / Bajo)
- Dueño
- Plan de mitigación
- Estado (Abierto / Cerrado / Mitigado)
Este documento debe ser vivo, consultado y actualizado regularmente.
¿Y si usamos tecnología?
Hoy existen varias herramientas que permiten documentar, monitorear y hasta automatizar alertas de riesgo. Si tu proyecto es complejo o muy dinámico, puede ser una inversión que vale la pena.
Caso real: App de salud
Proyecto: Desarrollo de una app para agendar citas médicas. ¿Qué hicieron bien?:
- Hicieron taller de riesgos en la fase de planificación.
- Consultaron a médicos y expertos TI.
- Registraron supuestos (como aprobación de privacidad de datos).
Riesgos anticipados:
- Retrasos en aprobaciones regulatorias.
- Problemas con integración a sistemas antiguos.
- Requisitos poco claros en ciertos grupos demográficos.
Resultado:
Gracias a que identificaron los riesgos desde el inicio:
- Ajustaron el cronograma a tiempo.
- Asignaron recursos especializados.
- Hicieron pruebas tempranas con usuarios reales.
- Se evitaron reprocesos, sobrecostos y frustraciones.
Fomentar una cultura que detecte riesgos
Detectar riesgos a tiempo no es solo una tarea técnica: es parte del ADN de un equipo que trabaja bien.
¿Cómo se cultiva?
- Revisiones periódicas de riesgos (en cada comité o reunión)
- Espacios seguros para que el equipo pueda decir “esto huele raro”
- Reconocer públicamente a quien anticipa un riesgo y evita un problema
- Capacitar en gestión de riesgos, especialmente a quienes lideran
Reflexión: Anticipar no es adivinar, es liderar
Gestionar riesgos no se trata de tener una bola de cristal. Se trata de desarrollar la capacidad y la disciplina de ver más allá de lo evidente. De conectar puntos, de hacer las preguntas incómodas, de escuchar con atención y leer entre líneas.
Un buen Project Manager no es quien evita los problemas a toda costa, sino quien los identifica antes de que se vuelvan una amenaza. Porque cada riesgo que se detecta a tiempo es una oportunidad de actuar con inteligencia, ajustar el rumbo y proteger el valor del proyecto.
- Anticipar riesgos es liderar con visión.
- Es tomar decisiones antes de que el caos te obligue a improvisar.
- Es crear un entorno donde los equipos no reaccionan por susto, sino que avanzan con claridad.
En un mundo donde los proyectos se mueven a toda velocidad, los equipos que detectan riesgos temprano no solo entregan a tiempo: entregan con confianza, resiliencia y propósito.
Así que la próxima vez que estés arrancando un proyecto, hazte esta pregunta:
¿Estoy construyendo algo sólido… o simplemente esperando a que algo falle?
Yendry Sánchez, PMO Manager - Blog Centro de Control
+506 40014370
This is a mockup. Publish to view how it will appear live.